Global Doctor Survey [Spanish]
¿En qué se parecen un médico español, otro alemán y otro chino?. ¿Y en qué se diferencian?. ¿Cuáles son sus respectivas actitudes hacia su profesión o, incluso, hacia la vida en general?.
Para intentar dar respuesta a estas y otras preguntas nació, en el seno del Grupo Psyma, la iniciativa de llevar a cabo el Global Doctor Survey, un estudio que se encuadra dentro de una cultura cotidiana de investigación farmacéutica internacional, pero que, precisamente, lo que pretende es adoptar una perspectiva un poco distinta de la que dictan las exigencias de la cotidianeidad y prestar atención a esas otras cuestiones que, tal vez, tenemos todos los días delante de los ojos, pero en las cuales no solemos reparar.
O, dicho de otra manera, ¿quiénes son esas personas con las que compartimos nuestro tiempo de trabajo, siempre hablando de fármacos, de patologías, de hábitos de prescripción, de nuevos lanzamientos…?
Es más, ¿podría suceder que conociendo mejor la “cara oculta” de estas personas fuéramos capaces de encontrar nuevas y mejores maneras de ayudarles en su labor?. Estamos convencidos de que sí.
Las 500 entrevistas telefónicas realizadas en E.E.U.U, Japón, Alemania, China y España, nos revelan que nos encontramos ante un profesional que se autopercibe como una persona sencilla, normal, que se aleja del estereotipo de triunfador social o apasionado con su vocación.
Así, el médico español se ve a si mismo, casi tanto como un profesional que cobra por unos servicios (de similar manera a como pueda percibirse un abogado o un contable) como un guía de la salud y son menos aquellos que advierten un componente más romántico o glamoroso y que se autocalifiquen como científicos o artistas. Junto con los médicos norteamericanos se muestran como los más felices en su vida en general y con su profesión en particular. Pero se advierte en general un cierto desencanto y un punto de frustración. Lo cierto es que, de la mano con el médico chino, el médico español es quien menos categóricamente afirma que haya visto cumplidas sus expectativas. Hasta tal punto, que un 26% reconsideraría volver a ser médico si tuviera la oportunidad de tomar la decisión de nuevo.
¿Qué lleva a este profesional a haber perdido ese puntito de ilusión y esa chispa de empuje? Posiblemente tenga mucho que ver con el hecho de que se observa un desajuste entre la medicina ideal que en su mente proyectan dar y la medicina que la realidad, del entorno, le permite ofrecer.
Así, los drivers que más le motivan y que mayor satisfacción laboral le reportan, se refieren a mejorar la calidad de vida de sus pacientes, recibir su gratitud y respeto y disfrutar de una profesión con verdadero sentido y utilidad. Pero el médico español es, comparado con el resto de países, uno de los que mayores aspectos frustrantes observa y destaca en el ejercicio de su práctica diaria.
En este sentido, la imposibilidad de profundizar en el desarrollo de las patologías, la dificultad de acceso a mejores recursos y la presión de tiempo le suponen una importante fuente de frustración. Es verdad, no obstante, que en el resto de países también se advierten importantes elementos de frustración.
Respecto de otras variables que describen el comportamiento de los médicos españoles y determinan las semejanzas o diferencias con sus homónimos en otros países, merece destacarse que junto con los médicos chinos son quienes menos horas trabajan a la semana (alrededor de 50) y la mayor parte de su tiempo lo dedican a ver y tratar pacientes. Y las similitudes con los galenos chinos no acaban aquí, ya que son los médicos de esta nacionalidad los que presentan el perfil más cercano y semejante al del médico español.
Así, son con gran diferencia los que menos asisten al año a eventos médicos (congresos, conferencias, cursos, etc.). En cambio, en el caso del doctor español es quien mayor número de visitas de delegados recibe. Eso sí la imagen de la industria farmacéutica es positiva y existe un alto grado de satisfacción, especialmente respecto de la orientación de la misma hacia las necesidades del colectivo médico. De hecho, se reconoce a la figura del delegado de laboratorio un importante papel como fuente de información útil y necesaria para el ejercicio de su práctica diaria. Por lo demás, chinos y españoles son quienes en mayor medida acuden a Internet como fuente de información y valoran el papel de las nuevas tecnologías.
¿Y respecto de la persona?, ¿cómo es la persona a la que se dirige la industria farmacéutica española? Pues no muy distinto del resto de países. Sus prioridades, la familia y los amigos por encima de cualquier otra consideración, y sus hobbies principales el deporte, la lectura y como no, las relaciones sociales, aspecto éste que sí diferencia más a nuestro colectivo médico del de otras nacionalidades.
Pero, curiosamente, donde menos diferencias se aprecian entre los médicos de uno u otro país, vienen referidas a la autopercepción de sus atributos de personalidad. Da la sensación, que para ser médico, ya sea en E.E.U.U, España o Japón se requiere una personalidad bien definida articulada en torno a la empatía y fortaleza. La honestidad, sinceridad, capacidad de transmitir confianza, seguridad y fortaleza e independencia de espíritu son los atributos esenciales que los médicos perciben de si mismos como básicos para el ejercicio de su profesión.
En definitiva, el médico español desempeña su labor, fundamentalmente, en el ámbito de la medicina pública. Y se percibe, en este sentido, fuertemente condicionado por la estructura administrativa para la cual trabaja.
El tipo de relación que mantiene con su “empresa” favorece, en no pocas ocasiones, una cierta sensación de “anonimato” (una “pequeña pieza” dentro de una “gran maquinaria”) y de “bajada de brazos” (poco puedo hacer a nivel individual para cambiar las cosas que no me gustan) ante las circunstancias que le rodean. Sensación que, sin duda, se da de manera mucho más acusada en Atención Primaria frente a la Medicina Especializada.
La cuestión es que dicha sensación se filtra en la percepción que el médico tiene de si mismo y en la propia relación con los pacientes. Está claro que el trabajo del médico no es individualista, que forma parte de un sistema sanitario que es quien vela por la salud de la población y que cada profesional ha de “apechugar” con los pros y los contras de trabajar dentro de una organización. Pero,…¿qué ha pasado con el romanticismo, con la ilusión original de ser médico, con ese intenso momento de encuentro con el paciente en el que, sin condicionantes administrativos, comerciales… el médico no tiene más razón que poner su corazón en ayudar a la persona que tiene delante?
Ser médico no es fácil. El médico quiere sentirse MÉDICO. Y nos consta que hay muchos profesionales que están sabiendo encontrar las vías para conseguirlo. En cuanto a quienes trabajamos en los aledaños de la medicina, ¿podemos contribuir, cada uno desde nuestro papel, a alimentar el fuego de la “medicina-pasión” (algo que, por cierto, a todos nos beneficiaría)?. Estamos convencidos de que sí.
Psyma Ibérica perteneciente al grupo internacional de investigación de mercados the Psyma Group, ofrece las metodologías más innovadoras a las principales corporaciones de cada sector. The Psyma Group cumple este año 50 años realizando investigación de mercados Ad Hoc de alto rendimiento a nivel mundial.

